Carlos Kaimakamian Carrau
Delirium argentinum
El director habla sobre su primer largometraje, que tiene como protagonistas a Ricardo Darín (interpretándose a sí mismo), Ramiro Archain, Emiliano Carrazzone, Miguel Di Lemme y Florencia Miller.
03 de agosto del 2010
Delirium argentinum trata sobre tres amigos que creen que el mejor camino para lograr dinero de forma rápida y segura es hacer cine. Quieren hacer una película de muy bajo presupuesto y creen que sólo necesitan una estrella que les garantice el éxito en la taquilla. Por medio de un equívoco, consiguen que el mismísimo Ricardo Darín se sume al proyecto.
La película tiene un proceso muy largo de gestación. Con un grupo de amigos –en el que estaba el director de producción de Delirium, Pablo Atkins- habíamos estudiado en la Universidad del Cine y tras filmar varios cortos, en enero de 2001 decidimos que era el momento de rodar un largometraje. No teníamos plata, pero comenzamos a pensar en la idea de esos tres chicos que planean hacer una película para hacerse millonarios y buscan a un actor como Ricardo Darín para asegurarse el éxito del proyecto. Estuve cerca de un año y medio escribiendo la primera versión del guión, y en ese lapso Darín fue creciendo muchísimo en la consideración pública.
Queríamos una película que fuera muy graciosa y divertida para el espectador, pero que a la vez tuviera una mirada un poco más profunda de ciertas cosas. Pensábamos en cierto sentido en una comedia que tuviera un tono similar al de The Full Monty, que es muy entretenida pero al mismo tiempo plantea una mirada muy crítica sobre la crisis que provocó el gobierno de Margaret Thatcher en Gran Bretaña.
Nuestra película plantea cómo la Argentina se transforma en un verdadero manicomio por el simple hecho de que nadie sabe dónde se metió Ricardo Darín. Todo el país se paraliza por ese hecho. La televisión se ve poblada de opinólogos. Hasta el presidente de la Cámara de Senadores se muestra enajenado; aunque, en realidad, no se sabe muy bien qué ocurre.
Plantea una mirada sobre algunas características de la psicología colectiva de los argentinos (la simplificación de todo, el individualismo, la cultura de lo provisorio, la arrogancia) y la realidad en la que estamos inmersos hoy en día, donde impera lo inmediato y lo mediático.
Terminamos el rodaje a mediados de julio. Fue una experiencia increíble y logramos crear un equipo de trabajo muy copado, con un clima muy relajado. Traté de ser muy abierto a escuchar e incorporar ideas de los demás. Si bien en algunas escenas nos atuvimos de forma muy rígida al guión, en otras traté de darles libertad tanto a los tres protagonistas como al propio Ricardo Darín. Eso permitió que se incorporaran algunas cosas muy interesantes desde la improvisación.
En el primer guión aparecía Darín como un actor famoso y convocante y como un tipo con muy buen onda y mucha sencillez. Cuando nos conocimos, fuimos incorporándole distintas aristas al personaje y se termina sumando al delirio general que se vive en la película.
Teníamos cuatro referencias muy importantes a la hora de pensar Delirium argentinum. Por un lado, queríamos un tono de comedia que mezclara The Full Monty con Quieres ser John Malkovich. Pero también pensamos en una estética de comedia independiente al estilo Little Miss Sunshine. Otra referencia que aparecía era Los Edukadores, tanto en la dirección de arte como en la construcción de la relación entre los tres amigos. Queríamos que los personajes, desde un registro de actuaciones muy naturalista, vivieran esas situaciones tan absurdas.
Con el director de fotografía Jorge Crespo pudimos amoldar muy bien nuestras ideas. Buscábamos salir de la puesta televisiva en la que muchas veces cae la comedia. Hay algunas escenas que tienen un estilo muy Brazil de Terry Gilliam; y otras más cercanas al cine de Stanley Kubrick. Sobre el final la película da un giro muy fuerte, y apostamos a un tono más oscuro y utilizamos lentes más angulares.
Luego de las seis semanas intensas de rodaje que tuvimos, estoy tratando de despejarme y oxigenarme un poco. Ahora estamos armando un trailer que nos permita mostrarlo y así completar el presupuesto que necesitamos para encarar el proceso de posproducción. En principio, la idea sería estrenar la película entre la Semana Santa y las vacaciones de invierno del año que viene. Pero la fecha depende del calendario de las distribuidoras y los exhibidores.