LEOPOLDO TORRE NILSSON
Considerado como uno de los grandes directores del cine argentino, se inició en la dirección junto a su padre, Leopoldo Torres Ríos, en El crimen de Oribe (1950), sobre un cuento de Adolfo Bioy Casares. Con Graciela fue premiado como el mejor director de 1955 por el Instituto Nacional de Cine. A partir de su siguiente obra, La casa del ángel (1957), comenzó una fructífera colaboración con su esposa, la escritora Beatriz Guido. Esa película está considerada como uno de los clásicos del director y abrió camino a la generación del 60. Luego filmó otros títulos clave, como El secuestrador (1958) y La caída (1959), un agudo retrato de la decadencia de las instituciones burguesas, que muchos consideran su obra maestra; y Fin de fiesta, con Lautaro Murúa (1960). Ese mismo año también rodó El guapo del 900, una elogiada adaptación del clásico teatral de Samuel Eichelbaum. Con La mano en la trampa ganó el Gran Premio de la Crítica en el Festival de Cannes de 1961. Luego realizó la trilogía épica Martín Fierro (1968), El Santo de la espada (1970) y Güemes, la tierra en armas (1971). Basada en la obra de Roberto Arlt, Los siete locos (1973) le valió el Oso de Plata al mejor director en el Festival de Berlín. En 1974 llevó al cine la novela de Manuel Puig, Boquitas pintadas, premiada en San Sebastián. Su última película es Piedra libre (1976).