GRACIELA BORGES
Para algunos críticos, la última gran diva del cine nacional. De Leopoldo Torre Nilsson a Lucrecia Martel, ha sido la musa de los mejores realizadores argentinos y se transformó en un puente entre las distintas generaciones de cineastas. Su aparición fulgurante se dio en 1958, con su participación en Una cita con la vida (Del Carril) y El jefe (Fernando Ayala). Ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián por sus papeles en Los viciosos (Enrique Carreras, 1962) y Crónica de una señora (Raúl de la Torre, 1971). Bajo las órdenes de Leonardo Favio entregó una impactante interpretación en El dependiente (1969). También fue galardonada por sus trabajos en Una máscara para Ana (Rubén Cavallotti, 1966), (La ciénaga (Lucrecia Martel, 2001) y Las manos (Alejandro Doria, 2006).