• Portal Oficial de Promoción de la República Argentina

mi primera película

04.02.2012  17:10
  • volver
  • Compartir
El santo de la espada

Leonor Manso

Aquí recuerda su debut en 1970, bajo la dirección de Leopoldo Torre Nilsson, con quien luego también trabajó en Los siete locos (1973) y Boquitas pintadas (1974).
08 de junio del 2009



Premiada por sus actuaciones en teatro y televisión, en el cine trabajó en La hora de María y el pájaro de oro (Rodolfo Kuhn, 1975); El rigor del destino (Gerardo Vallejo, 1985); Made in Argentina (Juan José Jusid, 1987); La última siembra (Miguel Pereira, 1991); y La nube (Pino Solanas, 1998). En 2009 protagonizó Luisa, de Gonzalo Calzada. Aquí recuerda su debut en El santo de la espada (1970), bajo la dirección de Leopoldo Torre Nilsson, con quien luego también trabajó en Los siete locos (1973) y Boquitas pintadas (1974).

Tengo un recuerdo increíble del rodaje de El santo de la espada. Rodolfo Mórtola, el asistente de Leopoldo Torre Nilsson, me vio en una de las primeras obra que yo hacía en teatro y me propuso interpretar a una dama mendocina. Todavía me acuerdo del único texto que tenía: “Con estas lentejuelas yo bordaré el sol de mi patria”. En el rodaje estaba Beatriz Guido. En esa época se doblaba, así que recuerdo que tuve que hacer el doblaje de esa única frase.

Después actué en Los siete locos y Boquitas pintadas. Siempre me costó mucho hablar con Nilsson, porque yo era muy tímida y él también. Pero tengo un recuerdo invalorable, con él pude  trabajar como con nadie. Te daba una gran libertad e inmediatamente rescataba lo mejor de lo que habías hecho. “Muy bien, muy bien”, te decía y luego agregaba “ya que hiciste eso, porque no hacés esto otro”. Era extraordinario para los actores, porque sabía guiarte muy bien.

En Los siete locos, para el personaje de la Bizca, me habían mandado hacer unos anteojos con las circunferencias que tienen los lentes de los miopes. Pero por cámara no daba bien. Así que en la película usé unos anteojos de Leopoldo. Siempre me río cuando lo recuerdo, porque no se veía nada y me lo llevaba por delante a Alfredo (Alcón).

Unos años más tarde me llamó para hacer La peste. Nos juntamos en la oficina que él tenía sobre Avenida del Libertador. Nilsson ya estaba enfermo y me dijo que quería hacer la adaptación del libro de Albert Camus, pero que si la dictadura le pedía que modificara algo del guión que había escrito, no lo iba a filmar.

 
más información
Concurso
cine.ar