Estreno: 25 de febrero
La Madre
Del director Gustavo Fontán, es una indagación sobre los espacios íntimos, la luz natural y el lenguaje poético del cine.
23 de febrero del 2010
Sonia y Jonatan, madre e hijo, comparten una casa. Para ella, de 45 años, es el territorio del dolor. Para el hijo, de 18 años, es el espacio para la huída. La relación se ha invertido y Jonatan parece hacerse cargo del devenir de su madre. La ausencia del padre se vuelve cada vez más presente.
Luego de
El árbol y
La orilla que se abisma, el director
Gustavo Fontán estrena
La madre, una nueva indagación sobre los espacios íntimos, la luz natural y el lenguaje poético del cine. Presentada en el último BAFICI, la película está protagonizada por
Gloria Stingo,
Federico Fontán (hijo del realizador) y
Marisol Martínez.
Jonatan se irá en cualquier momento, pero debe cuidar de su madre. La angustia empaña las horas. Sonia bebe, se emborracha, cuenta sueños extraños y realiza acciones peligrosas. El hijo se siente responsable. Si los episodios se repiten, si la madre se vuelve cada vez más frágil y vulnerable, ¿podrá Jonatan marcharse?
“Desde hace un tiempo me interesan las relaciones íntimas, los vínculos que se pueden dar en el interior de una casa. Esas pequeñas relaciones humanas que de algún modo generan una multiplicidad de cuestiones. Y que, al observarlas, obligan a hacerse muchas preguntas”, señala Fontán.
El director agrega: “Al ver ese tipo de relaciones es inevitable formularse muchas preguntas éticas: ¿Qué haría uno en esas circunstancias? ¿Puede irse el hijo? ¿Qué tipo de voluntad hay en la madre?”.
Los personajes de Sonia y Jonatan parecen estar encerrados en una especie de laberinto íntimo. Y el realizador revela: “me atrajo ese contraste tan poderoso entre la cercanía y el dolor del vínculo”.
Fontán dice que, en los últimos años, se alteró mucho la forma en que se relacionan padres e hijos. “Hay rupturas y elementos nuevos en cómo se establecen hoy los vínculos generacionales. Hay algo que se va afectando y transformando fuertemente. Pero también hay algo roto. En esa relación invertida entre madre e hijo hay una gran ausencia, o en todo caso, hay una gran presencia de la ausencia del padre. Y ese me parece que es un problema actual: el problema de la ausencia de ley, en el buen sentido”, explica.
Explorando la luz
Con
El árbol (2006), el realizador comenzó un nuevo camino de exploración. Con un austero y riguroso tratamiento formal, la película ponía el foco sobre la vida y los sueños de sus propios padres, a través de un singular tratamiento fotográfico que priorizaba la luz natural. El procedimiento se expandió en La orilla que se abisma (2008), su notable y original diálogo con la obra del gran poeta Juan L. Ortiz, que fue premiado en el Festival de Cuenca.
“Con El árbol comenzamos a plantearnos cómo lograr una huella de lo real muy fuerte y a la vez conseguir que haya una intervención poética sobre esa realidad, donde el sentido esté puesto más en los intersticios que en las acciones. La exploración fue por allí también en La orilla…”, cuenta.
En ese sentido, sostiene: “con La madre buscamos seguir trabajando con esos procedimientos pero en un marco mucho más ficcional. Aquí no hay personajes reales. Pero lo que sí hay es un espacio real, porque nos interesa mucho seguir explorando la luz natural, seguir explorando cómo esa luz toca a un cuerpo en un espacio determinado”. La fotografía y cámara de la película estuvo a cargo de Diego Poleri.
Una trilogía que se cierra
Ahora Fontán acaba de terminar el rodaje de Elegía de abril, el filme que forma parte de la trilogía “El ciclo de la casa” que comenzó con El árbol. “En estas tres películas se da una paulatina desaparición de los personajes”, dice.
Elegía de abril está filmada en la misma casa de El árbol. Y también aparece la madre del director. Pero los procedimientos son muy distintos: a los veinte minutos de la película la madre dice que no quiere actuar más y es reemplazada por una actriz, Adriana Aizenberg. Y su hermano es reemplazado por Lorenzo Quinteros.
“Hay un punto de partida y un objeto de estudio similar, que son la casa y sus fantasmas, pero con procedimientos que llevan hacia otro lado”, señala y adelanta que este año empezará a filmar La casa, la película que cerrará la trilogía. Elegía de abril tal vez forme parte de la programación del próximo BAFICI.